Xperto-Wolfxcaat ofrece el servicio de gestión integral para la recuperación de impuestos, respaldado por una metodología validada, un equipo altamente calificado y una política de honorarios contra resultados. Nuestra experiencia técnica, cobertura documental completa y seguimiento continuo garantizan eficiencia operativa y seguridad jurídica durante todo el proceso.
Alcance del servicio
El proceso comprende las siguientes fases:
1. Estructuración formal de la devolución.
2. Análisis de factibilidad.
3. Patrocinio y seguimiento durante todo el trámite.
4. Elaboración del escrito de solicitud de devolución.
5. Emisión de escritos adicionales relacionados con la conciliación tributaria.
6. Revisión de estados financieros y conciliaciones.
7. Revisión de libros mayores y documentos contables.
8. Digitalización y validación de comprobantes de retención.
9. Elaboración del detalle de comprobantes de retención.
10. Elaboración del detalle de declaraciones aduaneras, de aplicar.
11. Estructuración de la devolución.
Condiciones de honorarios
● En la reunión inicial se presenta el análisis preliminar y metodología.
● No requiere anticipo.
● Los honorarios se cancelan cuando el valor haya sido acreditado.
Resultados anteriores
✔ Más de 35 millones de dólares recuperados.
✔ Más del 99% de efectividad en los procesos.
✔ Más de 675 casos gestionados.
No asumas riesgos contacta a Xperto y hagámoslo bien!
Analizar la relación costo-beneficio de cada decisión no es una opción: es una necesidad estratégica.
Contratar a un equipo especializado como Xperto no representa un gasto, sino una inversión inteligente.
1. Inversión inteligente
Contratar expertos representa un ahorro a largo plazo. Identificar errores a tiempo, optimizar procesos financieros o implementar buenas prácticas contables evita pérdidas, sanciones y costos ocultos.
2. Experiencia aplicada al crecimiento
El conocimiento técnico es valioso, pero la experiencia práctica lo potencia. Xperto combina saber hacer con visión estratégica, ofreciendo soluciones reales a desafíos cotidianos de gestión, cumplimiento y control.
3. Más tiempo para lo importante
Delegar procesos técnicos y especializados a un equipo confiable permite a las empresas concentrarse en su negocio. Es eficiencia en su máxima expresión: más enfoque, menos desgaste operativo.
4. Confianza y transparencia en cada entrega
Cada servicio se ejecuta con criterios profesionales, metodologías claras y comunicación permanente. No se trata solo de cumplir, sino de construir relaciones basadas en la confianza y el resultado.
5. Valor agregado que perdura
Xperto no se limita a cumplir una tarea: analiza, propone, optimiza y acompaña. Su compromiso es dejar huella, aportando herramientas y conocimientos que permanecen en la organización mucho después de terminado el servicio.
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Una de las distinciones básicas que plantean los procesos de mediación, es definir si la metodología a utilizar se concibe como un suceso o como un proceso.
Esta distinción entre proceso o suceso, desafía una creencia muy arraigada en nuestra sociedad sobre que las controversias pueden resolverse de manera rápida. A su vez, esta creencia genera una fuerte expectativa (de resolución instantánea de conflictos), con la que los profesionales de la mediación nos encontramos muy a menudo en los procesos en los que trabajamos con personas o con organizaciones. Es decir, ante un conflicto, las partes esperan que el mediador sea capaz de gestionarlos y resolverlos desde un paradigma de inmediatez.
Para el Diccionario de la Lengua Española, un suceso es “Una cosa que sucede, especialmente cuando es de alguna importancia”, mientras que un proceso es, en su primera acepción; “Acción de ir hacia delante”, en su segunda; “transcurso del tiempo”, y en su tercera; “Conjunto de las fases sucesivas de un fenómeno natural o de una operación artificial.”
De esta primera aproximación se desprende que un suceso sugiere inmediatez y resolución instantánea, mientras que un proceso necesita tiempo, estructura y avance para alcanzar la resolución.
Pues bien, desde este punto de vista, parece claro que la mediación es un proceso, no un suceso.
En este sentido, el proceso de mediación está integrado por diferentes actuaciones, relativas, entre otras, a negociaciones de carácter relacional y otras de carácter sustantivo o material. (Bolaños, 2008). Como afirma este autor, ambos espacios; relacional y sustantivo, avanzan juntos y la mayoría de las situaciones de bloqueo que pueden tener lugar en cualquiera de estos espacios, tiene su reflejo en el otro.
En consecuencia, podemos afirmar que la mediación, por muy sencillo que parezca el asunto, tanto desde el punto de vista relacional, como sustantivo, se despliega necesariamente a través de los tres elementos esenciales propios de un proceso, que son:
1.- Tiempo: que serámayor o menor en función de la complejidad del conflicto y las negociaciones. El hecho de que sea necesario invertir un cierto tiempo en la mediación, no quiere decir que el proceso no pueda ser gestionado de manera ágil y veloz. La mediación es, por definición, un proceso ágil, pero siempre requiere un espacio temporal, aunque sea mínimo, para realizarse.
2.- Estructura. La estructura clásica del proceso de mediación en, al menos, tres fases es casi unánime en la doctrina y definición teórica de la mediación y, además, ha sido formulada así en la mayoría de la normativa nacional, autonómica, europea e internacional que regula este proceso.
En España, la Ley 5/2012, de mediación en asuntos civiles y mercantiles, estructura el proceso de mediación en su Título IV relativo al procedimiento de mediación (artículos 16 a 34) en tres fases: una primera que podríamos denominar como preparatoria o de pre-mediación, integrada por las sesiones informativas y la sesión constitutiva. Una segunda fase propiamente de mediación en la que se desarrollan plenamente las actuaciones de negociación, relacional o material a través de sesiones con las partes conjuntas o individuales, y una tercera fase final integrada por la formalización, en su caso del acuerdo, y del acta de finalización del proceso, con la posibilidad de posterior seguimiento.
Estas fases tienen objetivos diferentes y ofrecen la posibilidad al mediador de utilizar una gran diversidad de recursos y técnicas, que variarán asimismo en función del nivel que se esté trabajando.
3.- Orientación a un objetivo: la resolución de un conflicto a través de la obtención de uno o más acuerdos entre las partes, y el diseño de una estrategia para alcanzarlo.